domingo, 24 de abril de 2011

Por qué Juan Carlos Mendoza

Es el candidato de la oposición para presidir a partir del 1 de mayo la Asamblea Legislativa, lo cual no es tarea menor. Pero las notas periodísticas y los recuadros biográficos no dan suficiente cuenta de quién es este hombre de 35 años, quien de mantenerse la palabra de los 31 diputados, será el próximo Presidente del Congreso.

Por eso creo oportuno ofrecer una sucinta referencia de Juan Carlos Mendoza, a quien conozco desde casi dos lustros y con he compartido tanto en lo profesional como en lo personal.

Muchos se habrán preguntado por sus aptitudes cuando, siendo el más joven de la Fracción del PAC, resultó electo como Jefe de Fracción. Mi balance es que son tres características que lo distinguen: respeto, independencia y pasión.

Respeto, probablemente la más valiosa en el hostil panorama legislativo. Juan Carlos Mendoza es una persona que escucha. Escucha los más variados criterios, muchas veces contrapuestos, pero él procura generar las condiciones para que todas la visiones tengan oportunidad de ser expuestas y escuchadas. Esto también dice que es un hombre con una buena dosis de paciencia, bien entendida, algo vital para dirigir un órgano Parlamentario.

Como Jefe de Fracción esto fue evidente, siendo Juan Carlos profundamente respetuoso de las otras fracción y compañeros e inclusive del actual Presidente Luis Gerardo Villanueva, quien por el contrario, en muchas ocasiones hacía gala de su irrespeto a las fracciones de oposición; cortándoles sus intervenciones con abruptos apagonazos de micrófono, o con maniobras o comentarios de un pretendido humor elegante, pero que lo retratan más bien como lo opuesto.

Evidencia fue también cuando, frente a las cámaras de Canal 7, el diputado Mendoza encaró a la Jefa del PLN, no para hacer un show político, pero con la verdad. Con una voz prudente y segura le demandó a la diputada Martín el cumplimiento de su palabra empeñada, ya que ella se había comprometido con los jefes de la oposición a volver a la mesa de negociación, pero en vez de hacerlo, ella los había dejado plantados para más bien adelantarse ante las cámaras a dar su versión. Aquí el diputado Mendoza demostró que es cortés y valiente, y que le da gran valor a la palabra.

Ese mismo respeto llevó el diputado Mendoza, a Casa Presidencial y lo ofreció tanto a la Mandataria como a sus Ministros.

Independencia. Juan Carlos Mendoza se caracteriza por pedir diversos criterios, esto con el fin de alimentarse y formular las posiciones que considera a final las mejores. El diputado Mendoza no es correa por donde meramente transita el poder, sino que es un catalizador de espacios de discusión y en muchas veces de acuerdos.

Así es como Juan Carlos Mendoza encabezado y compartido luchas con su fracción, como la lucha contra el aumentazo salarial de los diputados o la lucha por proteger el agua con una reforma constitucional, pero también, con el respeto que lo caracteriza, se ha manifestado cuando su posición discrepa, divergencias que ha tenido con personas como Ottón Solís.

Juan Carlos es un apasionado de Costa Rica. Sé que está enamorado de las riquezas naturales que posee nuestro país, que es un apasionado de la institucionalidad democrática costarricense forjada no espontáneamente sino de una historia, y quienes lo han escuchado saben que es un tema recurrente en sus intervenciones.

Es un apasionado de la tecnología y la comunicación, le gusta usar tecnología de punta, pero más que esto, es un apasionado de la accesibilidad y luchará férreamente porque todo costarricense, sin distingo de ningún tipo, tenga acceso barato a agua, luz, educación, computadora, internet y otras medios; porque en éstos reconoce la alfabetización de nuestro siglo y el futuro desarrollo de Costa Rica.

Un Congreso dirigido por Juan Carlos Mendoza, no solo significaría el inicio de acuerdo de partidos, algo muy estimulante en democracia, que se vislumbra como un proyecto a tres años plazo, sino que es muestra palpable de una nueva generación de costarricenses que participan en política y que le imprimen al país una energía positiva arraigada en valores y principios que solo bien le pueden hacer a Costa Rica. Ojalá, así sea.