viernes, 25 de marzo de 2011

Una política "de reclutamiento" o "de formación"


Mi papá, que siempre trabajó en la empresa privada, decía que existen dos formas en que las empresas completan sus cargos de dirección. Cada manera define un tipo de empresa.

Está la empresa que forma a su personal, lo capacita, le da espacio de crecimiento y oportunidades de liderazgo, y es desde adentro de dónde se escogen a los más calificados para esos espacios.

Otra enfoque, es el de recurrir al entorno externo y reclutar a la persona que se considera más calificada para la asignación. Traer alguien de afuera, porque desde adentro no hay perspectivas para ese puesto.

La primera opción requiere grandes esfuerzos en capacitación, y debe controlar la competencia interna para que sea sana (!y no un aserradero!) lo que genera procesos costosos y extensos, que no sirven de mucho si no se evalúa a la gente, pero a la larga derivan en un liderazgo muy definido y comprometido con principios, además de generalmente ser muy respetado por haber "subido" desde abajo.

La segunda opción es un fast track para lograr tener el mejor cuadro (esto también es similar al fúbol, la formación de jugadores y sus posteriores fichajes), donde se puede contar con una persona de grandes cualidades prontamente, pero la cual puede generar una fricción con otros miembros más antiguos, ahora subalternos (algo que puede ser con así como levantar dudas de la fidelidad de principios del recién llegado.

Pensando en la Acción Ciudadana, no creo que uno u otro mecanismo sea superior en esta etapa.
Más bien puede que sea lo mejor echar mano de una mezcla de ambas perspectivas, con miras eso sí, a fortalecer la primera forma de organizacional, que es una tarea no consolidada.

A fin de cuentas, el liderazgo debe ser un tema de horizontes definidos, desafíos planteados, objetivos claros y metas complidas, y no de cuotas de poder o preferencias personales.

Ni por asomo una brillante entrada, pero algo que nos puede poner a pensar...

No hay comentarios: