
El 11 de mayo de 2010, tras perder las elecciones, Gordon Brown no solo dejó de ser el Primer Ministro del Reino Unido, sino que renunció inmediatamente al liderazgo del Partido Laborista.
Tres días después, el 14 de mayo, el joven miembro del parlamento, Ed Miliban, anunció que postularía su nombre para ocupar el cargo de líder de los laboristas. Ya el 25 de setiembre de 2010, cinco meses después de la derrota laborista, esta agrupación contaba con un liderazgo renovado, el de Miliban.
En febrero de 2010, Acción Ciudadana no logró su objetivo de llegar al Poder Ejecutivo en Costa Rica, y la misma noche de la elección, Ottón Solís, candidato y líder fundacional del partido, anunció que no volvería a postularse como candidato a la Presidencia. Hoy, al cierre del 2011, casi a dos años de pasadas las elecciones, la sucesión de liderazgo en Acción Ciudadana es una incógnita, no solo para los paccistas, sino para todo el país.
En tanto en Costa Rica, el país sufre un des-gobierno más de Liberación Nacional, de promesas vacías como en el caso de la seguridad ciudadana, de la seguridad social al borde de la quiebra y colapso, de contradicciones flagrantes, de inconsecuencias e incapacidades retratadas desde el Monumento de la Platina hasta los múltiples focos de insatisfacción ciudadana y desacuerdo.
Ante este panorama, el país necesita que el principal partido de oposición aclara y define su opciones de liderazgo.
Sería un error postergar la definición de liderazgos claros y con ello no levantar una alternativa real de cambio. ¿Quiénes son las personas que el partido propone a Costa Rica para liderar el país? Dentro de la visión de Acción Ciudadana, ¿cuáles son los énfasis temáticos y de estilo que proponen llevar al gobierno? ¿Cuáles son sus equipos de gobierno?
Esta preguntas se deben responder de cara al partido mismo, pero principalmente a los costarricenses, pues es a ellos a quienes se aspira a representar, y más aún, a quienes se les busca procurar buenas oportunidades para la vida.
La razón funcional es que un partido requiere liderazgo claro para marcar acentos, estilos y sobre todo prioridades y ejecución. Una razón práctica es que el PAC debe dar a conocer al país sus figuras y sus ideas con tiempo, de manera oportuna para que los costarricenses puedan sopesarlas. Esto trasciende el miedo cuasi genético del costarricense a avivar los “fuegos electorales.” Más que fuegos electorales, es impostergable encender “los fuegos del liderazgo” en Acción Ciudadana.
Otro error sería “esperar que se aclaren los nublados del día”, sea de una hipotética alianza, en algunos casos con cúpulas de no buena reputación, o de otros factores externos al PAC. Es imperativo delinear un futuro claro para el país y exponer a esas figuras que deben tomar primero las riendas del partido y luego del país.
Stephen Covey dice que existen tres constantes en la vida: “el cambio, la capacidad de elección y los principios”. El cambio en Costa Rica es necesarísimo y urgente. Los principios de Acción Ciudadana se mantienen sólidos como desde el primer día... pero nuestra capacidad de elección está mermada en tanto no haya esta definición.
Ha llegado la hora de hablar con claridad sobre la intención de gobernar y enderezar el rumbo de Costa Rica. Y es una discusión que amerita nombres, apellidos y voluntad. Liderar no es un sustantivo, es un verbo. Y el liderazgo no es un suceso ajeno al líder: liderar es una decisión.
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